Sobre las ilustraciones | Núm. 19

 

BETSABEÉ ROMERO*

 

Naufragios en el interior de un virus: serie inédita para Otros Diálogos

 


 

Después de haber recibido una invitación extraña y nunca realizada para hundir un avión en el Caribe mexicano a fin de entrenar buzos, empecé a crear una serie de dibujos, grabados, papeles picados, espejos y hasta una obra en cerámica que reflejara la idea de un mundo naufragado, de una civilización ahogada en el fondo del océano, con toda su ciencia y tecnología, pero también con restos de la fauna y la flora, así como de sus vehículos para volar.

El sujeto de estos paisajes apocalípticos son las nuevas generaciones: jóvenes vestidos de buzos que tendrán que atravesar este periodo sin acceso a tierra firme, con escafandra y tanque de oxígeno, en un intento por llegar a la otra orilla de la enfermedad y de la guerra. Nos toca reaccionar con ellos, los jóvenes, que son a los que menos tocó la pandemia, pero también quienes reciben de lleno sus consecuencias, los que menos hicieron para que el mundo se encuentre en este caos y quienes vivirán en pleno todos sus terribles resultados.

Han recibido un mundo destruido y contaminado; para sobrevivir, tendrán necesariamente que buscar un resurgimiento con otras reglas, de otra manera. Su única opción es buscar la salida. Para ello, tendrán que atravesar una larga y profunda crisis, cruzarla como buzos, dejar atrás lo que no sirve y sacar a flote al ser humano y a la naturaleza que queden abajo, inmersos en el hundimiento.

Les tocará aguantar la respiración y protegerse hasta los huesos —sin techo, sin piso, sin certezas ni seguridad alguna—, tender puentes, colgarse, apoyarse unos con otros para salir a flote, con banderas blancas, y así intentar seguir creyendo en “la Paz”; dejar atrás viejos y nuevos aparatos científicos de dudosa vocación, motores descompuestos, y olvidar combustibles y gases insalubres para volver a respirar y hacer respirar de nuevo al mundo.

Con la covid, todo cobró aún más sentido: el confinamiento me obligó a un trabajo de taller, y me tuve que olvidar de mis proyectos en el espacio público y con comunidades, así que decidí seguir esta serie de obras encerrada en mi círculo, como la obra misma, dentro de ese circuito cerrado en el que no sabíamos de futuros cercanos o lejanos, de lejanías o cercanías, de arriba o abajo, un minúsculo infinito al que nos confinó un virus. Continué la serie del hundimiento en un fondo de círculos concéntricos, de círculos viciosos. Dibujé y pinté en bastidores circulares, esbozando cada vez escenarios de flores, peces y aves tradicionales del arte popular chino.

China y su rica iconografía también han sido el tema de mi obra en una serie sobre el papel picado que he continuado desde hace más de 10 años. En esa serie, llamada Ecos de papel, el concepto más importante es el mestizaje que nos trajo el papel de china y la tan particular apropiación mexicana de dicha tradición. En este trabajo hago dibujos en blanco y negro de flores chinas; al iluminarlos, la sombra delata el papel picado y su enorme colorido en la pared.

Los conflictos son geopolíticos; la cultura sigue su rumbo y las relaciones del lenguaje guardan una memoria de cicatrices muy compleja y rica, que da muchos frutos.

Escribí un pequeño texto a propósito de esta serie:

Ecos de papel,
tradición mestiza
de Amate y de seda,
de China y en San Salvador Huixcolotla,
mestizaje de aceptación y resistencia,
aportación y reciclaje,
movimientos interminables de una cultura tejida de innumerables colonizaciones.
Finos papeles que se han convertido en el más fino epitelio de la celebración,
comunidades que con el viento hacen vibrar el color y la luz,
frágil piel que se rompe, se decolora y hasta parece desaparecer día con día,
pero que, con el calendario cíclico del sol y de las fiestas,
siempre vuelve al ánimo de renacer:
en cada calle donde haya tradición, en cada comunidad con memoria y ritos,
en cada muro que quiera convertirse en refugio para un nido de luz
tejido desde las sombras, con el color que le da la tierra
y con el ciclo de donde, por suerte, vuelve a emanar la vida.

La cultura china es, en mi trabajo, una iconografía tan distante como cercana. Hoy escucho rumores acerca del origen del caos y de los virus, de la más alta tecnología de comunicación, pero también de la vigilancia y el poder: resonancias orientales que sabemos cada vez más próximas. Lo chino se relaciona con el pasado más antiguo, pero también con el futuro más cercano. Ficción hecha de pantallas, teléfonos, metaversos y donde las cámaras inundarán hasta la sopa.

En la serie de pinturas que presento en este número, China es, a la vez, flores, peces, aves, seres que fueron colocados en los bordes y que se adentran en las imágenes con una presencia perimetral pero protagónica, como la de las inestables torres de petróleo que, desde lo más profundo hasta lo más alto, siguen ondeándose en un cielo que se desploma.

Aparecen aviones fracturados en estos círculos concéntricos: el círculo exterior está rodeado de protuberancias como las del coronavirus, pero, en este caso, se convierten en cámaras de vigilancia, la gran amenaza tecnológica del control no sólo de nuestros datos, sino de nuestros cuerpos y movimientos, con la justificación de la búsqueda de seguridad y protección hasta sanitaria. Frente a las pandemias y demás enemigos, se dirimen guerras que se ven y no se distinguen, que silencian todo y a todos los seres de color o sabor inconveniente, que involucionan sin entendimiento desde sus torres de control y de poder, desde el cableado que busca, pero que no se deja encontrar, desde todos esos ojos que nos ven y que no se dejan ver.

A partir de este trabajo, en el que digitalizamos cada elemento y cada tonalidad, estamos haciendo animaciones y cuadros en papel picado para trabajar el otro lado de un mundo, para ver si hacemos resurgir el color desde las sombras. Me interesa buscar aún más flexibilidad en cuanto a formatos y medios para acceder al público desde diferentes canales: dibujos o pinturas que se vuelven videos cortos para compartir en redes, pero también para compartirlos como dibujos en línea que todos pueden imprimir en sus propias casas, para después colorear a su manera.◊

 


 

* Es artista plástica que se expresa a través de la pintura, la fotografía, el collage, la serigrafía y la escultura, así como mediante instalaciones, arte objeto, intervenciones y videos. Estudió la licenciatura de Comunicación en la Universidad Iberoamericana​ y la maestría de Artes Visuales en la unam. Ha realizado exposiciones individuales en México, Estados Unidos y Europa, entre las que destacan las realizadas en el British Museum, la Mega Ofrenda del Zócalo de la Ciudad de México, la Ofrenda en la explanada del Palacio de Bellas Artes, el Nevada Museum of Art, el Neuberger Museum, el Nelson & Atkins Museum of Art, el Museo Anahuacalli, el Museo Dolores Olmedo, el Antiguo Colegio de San Ildefonso, el Museo Amparo en Puebla, el Museo de Arte Contemporáneo de Monterrey (Marco), el Canberra University Museum, el Museo Carrillo Gil y la Recoleta en Buenos Aires. Es también miembro del Consejo Editorial Consultivo de Otros Diálogos.