Poesía

 

LUCÍA CORNEJO*

 


 

Visita

 

Mira el cielo entre las nubes. El azul
es un aire que aleja. Así flotamos
la última vez que nos vimos. Yo
adopté la forma de las bolas de paja.
Rodar con el viento del llano
y las carreteras. Tú, la forma de las madres.
Una nube exhalando toda su blancura.
Encontramos el sol en un ocotillo.
Caminamos. Lo hicimos antes,
poco, hasta aquí.
Retengo esa imagen.
Soplas.
Fue en una ciudad ajena.
Avanzas con pasos que esquivan
las grietas del concreto,
soplas.
Decidimos rodearnos
de verde. Hace fresco.
Troncos macizos nos dirigen
al quiosco. La calle descansa
Te llevo del brazo, acoplo
mis pasos a los tuyos.
Estoy cansada de estar lejos.
Tus pies rechazan el empedrado,
el horizonte se nubla
y tu brazo no me basta.
Paramos.
Siento el aroma del aguacero que viene.
Es así como las dos esperamos la lluvia.

 

Mi madre pregunta si quiero ser madre

 

En este instante
un caldo de hueso bulle lentamente.

Una mosca ronda la cocina.

Mi madre vigila
una flama azul bajo la olla
y pregunta, una vez más,
si tendré niños. Algún día,
respondo, el sol está en su punto,
su deseo de extinguirse,
algún día, repito.

Una mosca sobrevuela la estufa.

Mi madre es igual a otras madres:
sus manos se llenan de dedos
abrazando una taza,
quiere preservar el calor
mientras yo imagino
cenas de Navidad
en la cocina,
un horizonte de arena sin nubes.
Por lo menos una niña, insiste.
La olla silba.

Aquí adentro se sofoca
y afuera sucede
el verano más caliente en años.
Mi madre no sabrá ser una desconocida.

La mosca se posa en el borde de la olla.

Me pregunto cuándo siente que el calor
está por quemarla.

 


 

* LUCÍA CORNEJO

Es poeta y traductora, maestra en Traducción por El Colegio de México y, actualmente, becaria de la Fundación para las Letras Mexicanas en el área de poesía.