Flores de Blake: una terapia poética (Cinco poemas de William Blake)

 

INTRODUCCIÓN Y TRADUCCIÓN DE ADRIÁN MUÑOZ*

 


 

Se conoce como Flores de Bach a una peculiar terapia a base de remedios y esencias tanto florales como herbales que pretende paliar y tratar distintos tipos de padecimientos, sobre todo psicosomáticos. Placebo o no, las flores poseen asociaciones curativas. Tienen uso en la medicina homeopática, pero también (quizá por vínculos simbólicos o metáforas insondables) tienen aplicación en la labor literaria. Hasta hace no mucho, se hablaba de florilegios, es decir, colecciones selectas de piezas poéticas, o flores literarias. (De hecho, tal es el significado etimológico de la voz antología, aunque ahora una antología puede reunir piezas textuales de diversos géneros). Los poemas, pues, se conciben como ornamentos, aunque también —implícitamente— como objetos idóneos para curar males que aquejan el aparato estético. Tómese este texto como un humilde gotero de flores de Blake, el excepcional bardo y visionario inglés.

William Blake (1757-1827) es recordado como un excéntrico artista: grabador caprichoso, ilustrador inquieto, poeta sui generis y vidente delirante, su obra acusa un sabor a profecía. Una gran parte de sus composiciones versan sobre visiones apocalípticas donde mezclaba el simbolismo bíblico con personajes de su propia invención. Compuso varias obras de considerable extensión y complicado entendimiento (Milton, Jerusalén, El Libro de Urizen). Produjo sátiras políticas, religiosas y sociales (El matrimonio del cielo y el infierno, Visiones de las hijas de Albión, América: una profecía). Pero también escribió poemas breves y menos abstrusos (al menos en la superficie), como los que se reúnen en esta contribución.

Siempre conviene regresar a estos pequeños poemas, pues nos permiten reconocer que Blake podía disfrutar también de versos sencillos (en la mayoría de su obra profética, el autor desarrolló versos de arte mayor). En la muestra que aquí ofrezco, todos los poemas son de ritmo simple y sin ninguna complicación mitopoética. Se trata de cinco poemas sobre flores, un motivo que, por lo demás, está presente de manera extensa en la obra blakeana. Todos los poemas están incluidos en los Cantos de experiencia, a su vez incluidos en la obra completa de Cantos de inocencia y experiencia (circa 1793). Están aquí ordenados de modo que sugieran el tránsito de una etapa de recelo y restricción al estado de liberación sensorial al que aspiraba el londinense.

Desde luego, no representan un ejercicio meramente bucólico, aunque el ambiente pastoril haya sido un tema trabajado por Blake, sobre todo en la primera mitad de sus composiciones. Las flores están asociadas con cosas muy diversas: el celo, la desconfianza, la pureza. Leídos y agrupados así, y aislados del resto de la colección que los incluye, permiten apreciar mejor la manera en que funciona la terapéutica floral de Blake y, al mismo tiempo, entender también la compleja dialéctica que rige a la inocencia y la experiencia, los dos estados del alma humana según el autor inglés. El meollo del asunto recae en la disyuntiva: ¿ceder o no al disfrute sensorial?, ¿abrazar el gozo u obedecer restricciones morales?, ¿desarrollar un amor redimido o uno presidido por la destructiva posesividad?

Aunque breves, no todos los versos de estos poemas son fáciles de traducir. No he utilizado una misma directriz para todos ellos. Con los nombres de algunos elementos florales fue necesario tomar decisiones drásticas, sobre todo en “My Pretty Rose Tree” y “The Lily”. En el primero de estos poemas, lo más correcto —al menos, literalmente— sería traducir rose-tree por “rosal”, pero se pierde la intencionalidad del original, donde la flor en cuestión tiene características femeninas. Así, “rosa” viene mejor. Del mismo modo, en el segundo de los títulos mencionados, una opción obvia para traducir lily sería “lirio”, palabra fonéticamente cercana y corta que economiza sílabas en un verso y que beneficia el ritmo. Sin embargo, es una palabra de género masculino y, como en los otros poemas, las flores protagónicas suelen ser femeninas; luego entonces, resultó mejor “azucena”, variante del lirio. En el mismo tenor, pero al revés, sucede con sheep en el mismo poema: sugiere un elemento masculino: en consecuencia, “cordero” y no “oveja”.

Mis parámetros de traducción no fueron estrictos ni fijos. En general, traté de recurrir a algún tipo de rima, pero no lo he hecho en todos los versos; tampoco utilicé una rima que reflejara fielmente los patrones de rima de los originales. Así, tenemos que “My Pretty Rose Tree” y “Ah, Sunflower!” presentan rima cruzada en inglés (ABAB); “The Lily” tiene rima pareada (AABB) y “The Sick Rose” y “The Garden of Love”, una suerte de rima arromanzada (—A—A), salvo en la tercera estrofa de este último, que carece por completo de ella. Tomé esto como pauta, mas no como obligación. Por otro lado, aunque por lo general intenté no verter los poemas originales en versos demasiados largos, no me impuse límites métricos fijos. En la medida de lo posible, por último, busqué privilegiar la rima y la musicalidad.

 


 

My Pretty Rose Tree


A flower was offer’d to me,
Such a flower as May never bore;
But I said ‘I’ve a Pretty Rose-tree’,
And I passed the sweet flower o’er.

Then I went to my Pretty Rose-tree,
To tend her by day and by night
But my Rose turn’d away with jealousy,
And her thorns were my only delight.

 

Mi bella rosa

Me ofrecieron tan bella flor
como mayo nunca antes dio;
mas pensé en mi hermoso rosal
y rechacé la dulce flor.

Y fui por mi bella rosa
para cuidarla día y noche:
mas me rechazó, celosa,
y no tuve más gozo que sus espinas.

 


 

The Garden of Love


I went to the Garden of Love,
And saw what I never had seen:
A Chapel was built in the midst,
Where I used to play on the green.

And the gates of this Chapel were shut,
And Thou shalt not writ over the door;
So I turn’d to the Garden of Love,
That so many sweet flowers bore.

And I saw it was filled with graves,
And tomb-stones where flowers should be:
And Priests in black gowns, were walking their rounds,
And binding with briars, my joys & desires.

 

El Jardín del Amor

Fui al Jardín del Amor
y vi cosa que jamás antes vi:
una capilla erigida allí
donde solía jugar en el verdor.

Y las puertas de la capilla, cerradas:
No harás nada, escrito en el dintel.
Así que me volví al Jardín del Amor
que tan dulces flores dotaba.

Mas vi que de tumbas estaba lleno,
y de lápidas en lugar de flores;
daban rondas clérigos de negras túnicas,
copando con brezos mis dichas y deseos.

 


 

The Sick Rose


O Rose, thou art sick.
The invisible worm,
That flies in the night
In the howling storm,

Has found out thy bed
Of crimson joy;
And his dark secret love
Does thy life destroy.

 

La rosa enferma

Oh, Rosa, has enfermado.
El gusano inmaterial
que vuela en la noche,
por el terrible vendaval,

halló tu lecho
de dicha roja,
y su amor oscuro y secreto
la vida te destroza.

 


 

Ah! Sun-Flower


Ah, sun-flower! Weary of time,
Who countest the steps of the Sun,
Seeking after that sweet golden clime
Where the traveller’s journey is done;

Where the Youth pined away with desire,
And the pale Virgin shrouded in snow,
Arise from their graves and aspire
Where my Sun-flower wishes to go.

 

¡Ah, Girasol!

¡Ah, Girasol! del tiempo fatigado
y contando las marchas del sol,
en pos de aquel clima dorado
donde culmina el viaje del viajante;

donde, deseoso, el joven suspiró
y la blanca virgen, envuelta en nieve,
se irguió de entre las tumbas para aspirar
hacia donde quiere ir mi girasol.

 


 

The Lily


The modest Rose puts forth a thorn,
The humble Sheep a threat’ning horn:
While the Lilly white shall in Love Delight,
Nor a thorn nor a threat stain her beauty bright.

 

La azucena

La modesta rosa proyecta su espina;
y el cordero manso un cuerno amenazante.
Mas la azucena blanca goza del amor
sin que espina o ceño manchen su belleza brillante.

 


 * ADRIÁN MUÑOZ

Es indólogo, poeta y traductor. Trabaja como profesor-investigador en el Centro de Estudios de Asia y África de El Colegio de México.