Acerca de las ilustraciones | No.15

 


 

 

Ricardo Figueroa es un ilustrador que ha pasado por diferentes etapas a lo largo de su trayectoria. Es característico de la primera época de su obra el empleo de técnicas tradicionales: realizaba sus retratos de la figura humana a lápiz o carboncillo, mientras que su tratamiento de otros temas se concretaba en composiciones en acuarela y acrílico. No obstante, con los avances en la tecnología, y en respuesta a la demanda de ilustraciones más controladas y más veloces, Figueroa incursionó en el ámbito digital, desarrollando para tales propósitos una técnica que emula las características de la ilustración tradicional. El manejo de las texturas y la aplicación de luces y sombras logran un efecto que simula, en pixeles, el esmerado trabajo manual que llegó a dominar sobre el papel.

En el estilo de Ricardo Figueroa son inconfundibles los trazos con líneas curvas que generan entornos de una perspectiva envolvente y dinámica. Con ello se consigue, en la representación gráfica de espacios pequeños, la visibilidad total de una escena, lo que remite al efecto conocido como “ojo de pescado”. El desarrollo de sus personajes es estilizado, pero no por ello se pierde de vista lo que es anatómicamente funcional en ellos. En algunos casos su paleta de color es enérgica y vivaz; en otros, y acorde con el tema, puede preferir el contraste entre los distintos tonos y matices del pardo.

Como ilustrador, Figueroa se inspira en su propia experiencia de vida, y es por ello que integra en sus imágenes diversos artefactos que hacen que la antigüedad conviva con lo cotidiano. Apoyado en la profunda documentación de los temas que aborda y en busca siempre de nuevas formas de reinventarse, Figueroa logra representar verdades concretas de la experiencia humana de una manera atractiva, positiva y lúdica.