Vicente Lombardo Toledano (1894-1968)

Este año se cumplen cincuenta de la muerte de Vicente Lombardo Toledano, cuya obra definió las relaciones entre el gobierno revolucionario y los sindicatos obreros y campesinos del país. En este ensayo, Francisco Zapata nos ofrece una semblanza de este hombre, cuya visión política “tuvo un profundo impacto en la construcción y en el desarrollo de México”.

 

–FRANCISCO ZAPATA*

 


 

Por su participación en la política mexicana entre 1920 y 1968, y por los lazos que lo unieron a muchos de los que institucionalizaron los grandes proyectos de la Revolución Mexicana, en particular con el presidente Lázaro Cárdenas, Vicente Lom­bardo Toledano puede ser considerado como uno de los constructores del Estado mexicano contemporáneo. En efecto, su compromiso con la elección de Plutarco Elías Calles, creador del Partido Nacional Revolucionario (pnr) en 1929, así como por su activa participación en el gobierno del presidente Lázaro Cárdenas, que incluyó la transformación del pnr en Partido de la Revolución Mexicana (prm) en 1938, sobre la base de la idea de la representación sectorial de los diversos actores (como obreros, campesinos, clases medias y militares), su papel fue determinante en la estabilidad política de México 1.

Desde su paso por la Escuela Nacional Preparato­ria (donde heredó la cátedra de ética que impartía Antonio Caso) y su pertenencia al Ateneo de la Juventud, de tanta im­portancia para su generación, hasta su participación en la reunión constitutiva de la Confederación Obrera Mexicana (crom) en Saltillo, en 1918, y su entrada al gobierno de Obregón a través de la Oficialía Mayor del Distrito Federal, en 1921, Lombardo Toledano desempeñó papeles que tuvieron que ver prin­cipalmente con la instrumentación de la filiación nacionalista revolucionaria y con el antiimperialismo que se derivan de la redacción original del artículo 27 de la Constitución de 1917.

Esa filiación articuló lo que hasta 1938 habían sido proyectos enfocados en aspectos particulares, como fueron, entre otros, la reforma agraria, la industrialización, la reforma educacional, la integración de los pueblos indígenas. Dio sentido a un proceso de transformación social y política que se había plasmado durante el proceso revolucionario, pero que al inicio de la década de los 30 aún no se había consolidado. Fue crucial para definir a la nación y para construir una alianza de clases que se desmarcó claramente de lo que ocurría paralelamente en la Unión Soviética.

En la formación ideológica de Lombardo Toledano coexistieron la herencia religiosa y la lectura de tex­tos marxistas. La participación en las luchas políticas y los estrechos vínculos con el sindicalismo le permitieron tener múltiples oportunidades de hacer sentir su in­fluencia en ámbitos tan disímiles como el intelectual, el sindical y el burocrático. Además, sus estrechos vínculos con Obregón y con Calles le permitieron alcanzar posiciones de poder, como el interinato del gobierno del estado de Puebla, la diputación federal en representación de la crom (1924-1928) y la dirección de la Escuela Nacional Pre­paratoria, todos ellos nombramientos de significación en esa época.

No obstante, es alrededor de la proble­mática sindical donde se puede apreciar mejor su influencia. En efecto, al escribir, entre 1926 y 1927, La libertad sindi­cal en México, contribuyó a defender la legislación laboral mexicana y a fundamentar la alianza entre el Esta­do y el sindicalismo. Al identificar los propósitos del Estado con los del sindicalismo, y a ambos con los de la Revolución Mexicana, Lombardo Toledano consi­guió especificar la naturaleza nacionalista revoluciona­ria del sindicalismo mexicano y a separarlo de la tradi­ción socialista, muy activa en esos años, especialmente en algunos grandes sindicatos, como el minero y el elec­tricista. Este proceso culminó con la creación de la Confederación de Trabajadores de México (ctm) en 1936, cuyo papel en la alianza de clases que organizó el desarrollo económico del país es indiscutible.

Asimismo, su participación en las discusiones que lleva­ron a la promulgación de la Ley Federal del Trabajo (lft), en 1931, reglamentaria del artículo 123 de la Constitución de 1917, plasmó legalmente los derechos de los trabajadores (como el de organización sindical y el de huelga) así como el dispositivo de sus derechos sociales (incluido el salario mínimo). La lft proporcionó el marco jurídico de la articulación entre el sindicalismo y el Estado.

La influencia de Lombardo Toledano en la formación de la ideología de Revolución Mexi­cana no se agota con sus planteamientos acerca del sin­dicalismo. Incluye también cuestiones ligadas a la edu­cación, al lugar del indio en la sociedad mexicana, a la importancia del campo y de los campesinos en el proyecto económico, social y político de la revolución de 1910.

Respecto de la educación, Lombardo Toledano tenía una concepción en la que la escuela debía enseñar a re­lacionarse, a hablar en público, a redactar, a conocer la naturaleza. La escuela debía estar cerca de los ni­ños; no debía ser un lugar donde sólo se profesionalizara a la juventud. Así, el proyecto educacional se articuló con el proyecto político, en el que los estudiantes de­bían participar. De esta manera, Lombardo Toledano se convirtió en un precursor del modelo educacional que aplicaría el cardenismo a través de la denominada “escuela socialista “, promovida por Narciso Bassols y otros en­tre 1934 y 1936.

En cuanto al indigenismo, Lombardo Toledano promovió una concepción muy cercana a la de Mariátegui 2, para quien el problema del indio se identificaba con el problema de la tierra. Aquí la restitución de los derechos de los indígenas sobre sus comunidades, y la recuperación de las formas de organización específicas de dichas comunidades, ocupaban un lugar central. Planteó: “No hay posibilidades de redimir al indio si antes no se le dan tierras; sin la libertad económica que la tenencia de éstas acarrea, la incorporación a la vida civilizada no es, a menudo, sino un factor de desquiciamiento en la comu­nidad indígena”. Más tarde, cuando participó en el Primer Congreso Indigenista Interame­ricano, celebrado en Pátzcuaro en 1940 —y en las tesis del Partido Popular Socialista (pps) creado por él en los inicios de los años cincuenta—, esa tesis se plasmó en iniciativas política concretas.

En términos más generales, vale la pena referirse también a lo que se podría denominar “el marxismo” de Lombardo Toledano”. En Lombardo Toledano, el marxismo es objeto de una lectura “evangélica” y romántica, ba­sada sobre todo en la lectura de El manifiesto comunista y de otros textos de Marx. Puede afirmarse que no es la visión marxista ortodoxa la que permea su pensamiento sino, más bien, una lectura realizada a través del prisma de la Revolu­ción Mexicana y de sus contactos frecuentes con la Unión Soviética en la década de los 30. No obstante, no fue partidario de trasla­dar las propuestas del régimen soviético a México, lo que no quita que haya sido uno de los principales de­fensores de la Revolución Rusa y un partidario apasio­nado de sus logros. Para el gran antropólogo Gonzalo Aguirre Beltrán, Lombardo Toledano fue un ejemplo del “sincretismo” más extre­mo, pues llegó al punto de combinar en el mismo dis­curso el positivismo con el marxismo soviético, el agra­rismo con el anarcosindicalismo, el liberalismo con el populismo 3.

En cuanto a la subordinación del sindicalismo al Estado, puede pensarse como estratégico en el desarrollo del sistema político mexicano. En efecto, ella permitió conciliar el desarrollo capitalista del país con políticas sociales de gran impacto en la salud, la educación, la seguridad social. Dicha subordinación se había empezado a construir desde el Pacto del general Álvaro Obregón con la Casa del Obrero Mundial en 1912 y continuó a través de la estrecha relación de Calles con la crom.

Esos antecedentes dieron sustento a un modelo de conciliación entre obreros y em­presarios que facilitó la acumulación de capital, la resolución de conflictos a través de pactos contraídos con el sector empresarial, la representación obrera en la Cámara de Diputados, etc. De esta manera, la idea del “trade off” se aplica claramente en la relación entre el Estado y el movimiento obrero: apoyo político a cambio de empleo, seguridad social, subsidios al transporte público, créditos habitacionales y a la adquisición de bienes de consumo. Tam­bién dio lugar al registro de la organización sindical, a la separación entre los sindicatos obreros y los sindi­catos campesinos, a la integración del liderazgo sindi­cal al aparato político y la regulación del derecho de huelga. Con esas medidas, el planteamiento de Lombardo Toledano consolidó el papel del sindicalis­mo como aparato adscrito al sistema político y no pudo, como en otros países, convertirse en representante autónomo de las bases trabajadoras. La herencia ideológica de Lombardo Toledano está directamente vinculada con la construcción de ese modelo.

Así, la historia de las relaciones entre los gobiernos revolu­cionarios y el sindicalismo está claramente identificada como el bloqueo que se establece para evitar que el movimiento obrero defina un proyecto ideológico distinto al del Estado revolucionario en consolidación. Cuando el modelo pareció estar en entredicho, como fue el caso en el sexenio de Cárde­nas, debido a la fuerza que adquirieron los sindicatos nacionales de industria, éste tuvo la intuición de re­formular dichas relaciones a través de la conformación sectorial del prm, que en 1946 se transformaría en el Partido Revolucionario Institucional (pri).

Existe una dimensión adicional en la trayectoria de Lombardo Toledano que tiene relación con la proyección que tuvo fuera de México 4. En efecto, fue el artífice en la creación de la Confederación de Trabajadores de América Latina (ctal), en 1938. Esa organización cumplió dos propósitos: el de permitir una articulación de las organizaciones sindicales latinoamericanas en un espacio continental y el de ofrecer una alternativa frente a la Organización Regional Interamericana de Trabajadores (orit), ligada la central sindical norteamericana, la afl-cio, y frente a la Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres (ciosl), ambas enfrentadas a la Federación Sindical Mundial (FSM), ligada a la Unión Soviética, a la cual adhirió al ctal, sin perder por ello su posición independiente. La ctal buscó que el sindicalismo latinoamericano no tuviera que insertarse en ninguno de esos dos espacios internacionales y pudiera establecer así una cierta autonomía durante los años de la Guerra Fría de la década de 1950. El liderazgo latinoamericano de Lombardo Toledano contribuyó así a la política exterior de México, centrada en la no intervención.

En suma, al cumplirse en este año el 50 aniversario del fallecimiento de Vicente Lombardo Toledano, acaecido en 1968, es pertinente recuperar la memoria de una obra intelectual y política que tuvo un profundo impacto en la construcción y en el desarrollo de México.◊

 


1 Veáse Daniela Spenser, En combate. La vida de Lombardo Toledano, México, Editorial Debate, 2018.

2 Veáse José Carlos Mariátegui, 7 Ensayos de interpretación de la realidad peruana, Lima, Editorial Amauta, 1928.

3 Véase Gonzalo Aguirre Beltrán, Teoría y práctica de la educación indígena, 1973.

4 Este aspecto de la vida de Lombardo Toledano es tratado en detalle por Daniela Spenser. Véase el ya citado En combate. La vida de Lombardo Toledano.

 


* FRANCISCO ZAPATA
Es profesor investigador en el Centro de Estudios Sociológicos de El Colegio de México.