Islas de ensueño (detalle) / Mario Montilus

Los que regresan

 

– JAVIER PEÑALOSA M. –

 


 

Fragmento

 

Todas las islas van a hundirse. El agua va a subir, las islas van a hundirse.

No hay agua.

Paciencia. Las islas van a hundirse. Los flancos, las pequeñas playas que se forman en la orilla. Todas las islas van a hundirse, dijo.

¿Qué es una isla? Pregunté.

Una isla es cuando no encuentras tus zapatos en la mañana. Una isla son palabras que no sabes cómo decir y parece que flotan pero te están tocando la lengua. Una isla es el recuerdo de tu madre. Una isla es un lomo asomándose en el agua.

No veo ninguna isla.

Estamos sobre una isla, ¿no lo ves? Estamos flotando.

Aquí no hay agua.

Todas las islas van a hundirse, todos los valles. No van a arder: van a hundirse con nosotros en el agua.

 


 

En la catedral de las cosas secas entrelazamos los dedos de las manos y alzamos una oración por los que piensan que no vamos a arder.

Afuera se han reunido para quemar las barcas. Tienen el fuego pero nada con qué apagarlo.

La única barca es nuestro cuerpo, dijo.

Lo sabemos.

 


 

Hasta nosotros llegaron los rumores de que el agua estaba creciendo.

Es lo que estábamos esperando, ella es nuestra niña perdida y nosotros el padre que busca entre los pies de la gente.

No, dijo el viejo, ella es nuestra madre y nosotros los niños perdidos en la plaza principal.

 


 

Río de los Remedios, río de La Piedad, río Magdalena, río Consulado, río San Joaquín, río de las Avenidas, río San Juan Teotihuacán, canal de la Compañía, río San Buenaventura, canal de Chalco, canal de la Viga, río Mixcoac, río Hondo, río San Rafael, acueducto de la Verónica, río Ameca, río Tlalnepantla, río Tacubaya, río San Javier, río Tepotzotlán, río San Pedro, río la Colmena.

 


 

No puede enterrarse el cuerpo del agua, siempre regresa, no sabe desaparecer.

Caminamos para sentir el agua, para acercarnos a un cuerpo más grande que el nuestro, para verificar que nuestra boca, manos y dientes están en el mismo lugar, en este mundo.

 


 

Cerca de nuestras palabras con el mundo, la red que reúne todas las cosas bajó sobre nosotros. No los ovillados, los extendidos y con la fuerza que tira hacia arriba. Nuestro tamaño es una vertical.

No recogidos, desdoblados y hacia arriba con la fuerza que sostiene a esta piedra en el aire.