Kumamoto: la colectividad en el proceso político

Pedro Kumamoto, primer diputado local elegido por la vía independiente, responde algunos cuestionamientos sobre su labor en el estado de Jalisco. Además, en la entrevista realizada el 31 de marzo pasado por Gustavo Vega, éste lleva al ahora candidato al Senado a describir algunas de sus propuestas en términos de seguridad, educación y cultura.

 

–ENTREVISTA POR GUSTAVO VEGA–

 


 

Gustavo Vega: ¿Asumir la vía independiente tiene que ver con el hecho de que no te sientes identificado con algún partido político al que pudieras suscribirte para avanzar en la vida pública? Es decir, en previas entrevistas has señalado que esta vía es complicada porque está diseñada para no lograr lo que uno se propone. Sin embargo, tú  conseguiste de manera exitosa, mediante una campaña bien diseñada y plataformas atractivas, primero, las firmas suficientes para ser incluido en la boleta y, luego, los votos para ganar la elección. Además, una vez que te eligieron, propusiste más de 85 iniciativas de ley, las que en su totalidad fueron adoptadas, con excepción de dos. Al respecto de las iniciativas, una segunda pregunta que tengo es: ¿cuáles fueron las estrategias que utilizaste a fin de convencer a los demás miembros del Congreso de Jalisco para que apoyaran una iniciativa tan innovadora y controvertible como la de “Sin voto no hay dinero”, que incluso fue avalada por la Suprema Corte?

Pedro Kumamoto: Respecto a tu primera pregunta, es importante señalar que mi participación en política se relaciona con mi membresía en la asociación Wikipolítica, una agrupación que se propone reestablecer el papel central de la colectividad en el proceso político mediante un llamado a la acción para articular redes de participación y atacar en conjunto los problemas de la vida en común, en particular la superación de la marginación y la desigualdad económica que están propiciadas por el sistema político dominante. En Wikipolítica nos hemos propuesto participar en política, experimentándola en carne propia, y aunque siempre nos hemos cuestionado si debíamos ser un partido, una organización no gubernamental o un movimiento político, al mismo tiempo también hemos recurrido a distintas fórmulas para avanzar en nuestros objetivos, como la organización de mesas de trabajo temáticas y el compartir conocimientos. Todos estos esfuerzos y fórmulas surgen del hecho de que somos producto de nuestra época, las circunstancias, y del activismo que había en Guadalajara, en donde se fueron agrandando las posibilidades con la no censura o porque no fueran asesinados quienes estaban en el activismo político. Durante esta época, muchas y muchos amigos y amigas decidimos no dar el paso de participar en la política electoral activamente; no hacerlo tenía que ver con nuestra creencia en el “puritanismo ciudadano”, es decir, en nuestra convicción de no rendir ningún tipo de pleitesía. Sin embargo, eventualmente, la decisión de la candidatura independiente también tuvo que ver con mi creencia de que es muy importante el activismo, la acción política y la importancia de convencer a la gente de nuestro mensaje mediante distintas estrategias.

Ahora bien, durante la campaña para la diputación local, un ejemplo muy claro de la necesidad de ser creativos fue cuando nos dimos cuenta del error de nuestra suposición de que en el distrito X era donde íbamos a recibir el mayor número de firmas, pues era el distrito en donde había mayor acceso a tecnologías de la información, a periódicos y a educación universitaria. Sin embargo, pese a que en dicho distrito desplegamos una intensa campaña durante semana y media, sólo recolectamos alrededor de cien firmas, por lo que, dado que únicamente nos quedaban seis semanas, decidimos ir a colonias populares, marginadas, a barrios en donde están más acostumbrados a hacer trámites con la credencial del ine, o que si tocan la puerta te la abren, pues no hay interfones. Con el ejemplo anterior, quiero destacar que mi historia, o más bien nuestra historia en Wikipolítica, ha sido de adaptación, suerte, mucho corazón, mucho trabajo y talento en el equipo que rodea este esfuerzo. Por eso, cuando me preguntan cómo lo hice, hay que reconocer que tiene que ver la complicidad de todo el equipo, ya que somos personas que si uno dice que vayamos por un camino y nos convence, lo hacemos, pero si no funciona y alguien tiene la idea de ir por otro camino, nos vamos con todo para llegar a ello sin resentimiento o culpas.

Además, iniciativas como “Sin voto no hay dinero” también se han logrado por el respaldo que hemos conseguido en Jalisco. Este respaldo ha sido un fenómeno muy interesante porque muchos de los que me apoyan también van a votar por el pri, el pan, el prd o Morena. Por eso, puede decirse que hemos logrado una militancia transpartidaria, por así decirlo, ya que mucha gente se ha sentido identificada con lo que hacemos. Aunque sí ha sido un esfuerzo consciente buscar crear un mensaje progresista que defiende los valores y la esencia de una socialdemocracia moderna, también buscamos ser lo más transversales posibles, discursivamente hablando, y sin una narrativa beligerante para que, sin importar si alguien es de centro, derecha o izquierda, lo que planteemos haga sentido. La parte programática ha sido muy importante para nosotros al caracterizar a nuestro votante sin asumirlo como de izquierda, derecha o de algún partido específico.

En suma, la acción de un equipo maravilloso, sumado al respaldo social muy grande, nos ha dado la posibilidad de impulsar ideas que son locuras. El ejemplo de la iniciativa de “Sin voto no hay dinero” tenía dos opciones: que nos dijeran que no, en cuyo caso dejábamos un precedente para que la sociedad asuma que era importante cambiar una agenda; la segunda opción era que se lograra algo que se veía imposible. En cualquiera de los dos casos, jalábamos la liga del imaginario colectivo sobre lo que puede realizarse dentro de las instituciones en este país. Desde ese punto de vista, ya estaba ganada la batalla. Es decir, si lográbamos pasar la iniciativa o no, la idea siquiera de presentarla era ya un acto disruptivo si se acompañaba socialmente por una base popular que creyera en ella y eso fue lo que pasó. Esta iniciativa se logró con mucha negociación, sabiendo leer el momento porque estábamos en la época del gasolinazo, en enero de 2017, lo cual fue fundamental para que pudiera suceder y no pudiera decirse que no. Luego, tuvo que ver la comunicación efectiva de nuestra idea; y tercero, había muchos medios de comunicación y líderes de opinión que estaban interesados en quitarles todo el financiamiento a los partidos. Si bien nuestra propuesta no era ésa, y nunca va a ser ésa porque creemos que el dinero público sí es relevante en una democracia, veían con buenos ojos la restricción de recursos. Es decir, nosotros no nos planteábamos aceptar la realidad de que las cosas son así porque sí, ni tampoco somos de los que creemos que quitándoles todo el dinero y el fuero se fuera a solucionar el problema en México. Sin embargo, existe ese sector enorme de la opinión pública que simpatizó con lo que hacíamos.

Finalmente, la importancia del ciudadano común. Me tocó conocer a personas que viven en entornos rurales o lejanos a Guadalajara, de 70 años, o que visiblemente no tenían un alto ingreso, que me preguntaban si yo era el de la iniciativa de “Sin voto no hay dinero”. Si bien no se sabían bien el nombre o no sabían bien de qué se trataba, ese respaldo generó cierta posibilidad de negociación y de intercambio. Nuestro trabajo dentro del Congreso de Jalisco era negociar con los diputados su reconocimiento por ese apoyo. Eso fue lo que les podía ofrecer, ya que no les podía ofrecer mi integridad, por votar a ciegas por algo. No se ofrecía más que la rentabilidad política que estaban buscando al votar a favor de una iniciativa, lo cual me parece legítimo. Hubo muchas cuestiones de coyuntura y fui testigo de rompimientos políticos entre partidos que estaban adentro, y de traiciones, pero te puedo decir que eso fue lo que sucedió.

Lo de la Suprema Corte la verdad sí fue una sorpresa para mí, porque nosotros esperábamos que iba a ser una votación dividida al tener dos votos a favor de “Sin voto no hay dinero”, pero fue completamente al revés. Nosotros no cabildeamos, o sólo lo hicimos en el sentido de ir a los medios de comunicación, participar en foros y pedir la opinión de expertos, pero yo nunca fui con un ministro de la Suprema Corte ni con algún abogado o abogada. Me consta que el Partido Verde y Nueva Alianza pagan a despachos para cabildear con la Suprema Corte, pero yo desconozco lo que sucedió. Tengo la intuición de que jugaron elementos jurídicos, ya que, desde mi punto de vista, la iniciativa estuvo bien fundamentada, sobre todo por lo que trataba de modificar, que era el dinero que el estado de Jalisco les daba a los partidos políticos nacionales. Si hubiera sido quitarle dinero a los partidos políticos locales, no hubiera tenido razón jurídica; sin embargo, existe esta área gris que es el dinero que los estados les brindan a los partidos que tienen registro a nivel nacional, que ya reciben fondeo nacional y local, lo cual no tenía sentido.

Gustavo Vega: De todas las otras iniciativas que propusiste durante tu campaña, ¿cuáles consideras las más importantes, dignas de destacarse y las que te enorgullecen más?

Pedro Kumamoto: El primer gran logro fue la iniciativa de reforma de participación ciudadana, en donde se logró que se asigne 15% del presupuesto de obra pública del estado de Jalisco a mecanismos de participación ciudadana; es decir, a una proporción del presupuesto se le etiqueta como “presupuesto participativo”. Esto es muy importante, pues 15% es muchísimo dinero.

Luego está la revocación de mandato a la mitad de periodo, cuando puede solicitarse que cualquier puesto de elección popular en Jalisco, a nivel local, pueda ratificarse o revocarse. Eso significa que, por ejemplo, si 60 mil personas dicen que el gobernador no los ha representado bien, se inicia el proceso de revocación de ese mandato, siempre y cuando vote la misma cantidad de personas que fueron a votar el día de la elección. También se logró que los límites para candidaturas independientes se bajaran a 1% de la lista del padrón nominal; como ya existe esa legislación federal, nosotros argumentamos que el mismo criterio debería establecerse aquí, lo cual fue aceptado. También ya existían figuras como la iniciativa popular, pero, en nuestro caso, redujimos los requisitos para presentar  iniciativas de ley de aproximadamente 80 mil personas a 6 mil personas. También logramos que algunas de las consultas populares sean vinculantes. Para mí, estas reformas son muy importantes en términos políticos, no necesariamente en términos electorales. Realmente, buena parte de mis propuestas tienen que ver con este componente de cómo vamos a poner límites a la incidencia del Estado sobre la vida y la autonomía de las personas cotidianamente.

Gustavo Vega: ¿Cómo has mantenido la esencia ciudadana en las propuestas durante tu paso por el Congreso? ¿Cómo se consolidan, de tal manera que estas iniciativas se vayan estructurando y vayan creando una nueva visión de hacer política?

Pedro Kumamoto: Yo creo que tenemos que combinar mecanismos de participación directa y también procesos de delegación, al menos en la democracia actual, porque para hacer caso de tu base debe primero presentarse el programa y construirlo con ella. Se genera, se vota y se ratifica desde la base, que genera un mandato mayor que va indicando lo que sí y lo que no.  En la elaboración de las propuestas lo veo más en el rendir cuentas. Será más importante decir la razón por la que voté por algo que en realidad abrir una discusión en Twitter de cómo debería votar. Lo que buscamos es que, sin importar quién esté de diputada o diputado por parte de Wikipolítica o de cualquier otro espacio, podamos contar con un sector más fuerte de la población que rechaza la idea de que la política se puede postergar, subcontratar, ignorar, o que pueden sentirse ajenos a ella. El plan tiene que ver con ir construyendo mecanismos de democracia directa, impulsar la idea de que la política tiene que cambiar de objetivo y también la idea de lo público, que si bien tiene que ver con la salud y la educación pública, va más en el sentido de un espacio público de debate.

Gustavo Vega: Me imagino que después de tu desempeño en la diputación local tienes el optimismo de que puedes llegar a la senaduría. ¿Tienes algún plan o plataforma parecida para este nuevo puesto? En cuanto al tema de la violencia criminal y la delincuencia organizada, que es uno de los grandes problemas del país, ¿está entre tus planes proponer políticas para disminuirla  si llegas al Senado? ¿Cómo se vincula, por ejemplo, el tema del auge de la violencia criminal con el respeto de los derechos humanos?

Pedro Kumamoto: Creo que es muy importante promover la idea de que impulsar los derechos humanos no es sinónimo de hacer ineficiente el sistema de justicia o que los derechos humanos sirven solamente para sacar de la cárcel a supuestos criminales. Creo que será un trabajo ver cómo construir justicia basada en la prevención, impulsada por la construcción de paz y, finalmente, que sea eficiente. El problema ha sido que todos piensan que o se mueren todos los criminales con juicio sumario por parte de los militares o nunca pasará nada, y que no entran a la cárcel porque todos tenemos derechos humanos. La idea es hacer ver a la sociedad que no son simplificaciones adecuadas, reales y verídicas de lo que pasa y que, ante la desesperación en la que nos encontramos, podríamos caer en ideas que no tienen que ver una con otra. Por ejemplo, que habrá más justicia en la medida en que haya más violencia para acabar con el crimen, cuando en realidad deberíamos ver si lo que se necesita es violencia o acabar con sus flujos económicos, evitar que ciertos grupos poblacionales se sientan atraídos a participar en esos espacios. También creo que es importante ponerte de meta que 99% de los casos que están en cifra negra, es decir, en impunidad, deben bajarse a 50% y eventualmente el próximo sexenio a 10%. Evidentemente, desde mi punto de vista, la discusión es enorme e incluye un debate del modelo económico, de la precarización del trabajo y los derechos laborales, entre otros. Creo que las discusiones que debemos tener sobre delincuencia organizada tienen que ver, por ejemplo, con la extinción de dominio, la legalización de cierto tipo de drogas, el desmantelamiento de las redes de lavados de dinero y programas de prevención del delito. De nuevo, son ideas no tan atractivas, pero con acciones más relevantes que otras propuestas, como la militarización o el mando único como única salida para el problema de la inseguridad. A lo mejor es necesario, en algunos estados o regiones, la presencia de la Sedena o de la Semar, pero no puede ser permanente, sin controles y no pueden ser ellos quienes estén al mando y no la autoridad civil; esto no es sólo mi punto de vista sino el de los observadores de derechos humanos internacionales. Creo que es un poco por donde iríamos con nuestra propuesta de seguridad, pero todavía la seguimos ensamblando y discutiendo.

Gustavo Vega: Finalmente, me interesaría saber tu opinión acerca del tema educativo y los derechos culturales. ¿Tú qué opinas sobre lo que hace falta en la educación?, sin meterte en una discusión acerca de la nueva reforma, pero ¿por dónde deberá ir el tema de la educación?, ¿sientes que vamos por el camino adecuado?

Pedro Kumamoto: No, lo he dicho antes: yo creo que la reforma educativa, si no es que hay que derogarla, sí tendríamos que cambiar muchísimas cosas. El concepto de la evaluación a docentes me parece una buena idea, pero ha tenido una terrible aplicación porque los profesores no pueden ser evaluados por los elementos que se les está planteando, desde mi punto de vista. No puedes minimizar el trabajo del aula, ni plantear que todos los conocimientos son de forma pareja sin tomar en cuenta las regiones, las dificultades, la marginación —entre otras cosas— y sólo tomando un examen universal de cierto tipo, ya que tendrían que hacerse muchos otros análisis. Otro ejemplo es la precarización laboral, pues la reforma es un golpe neoliberal a los derechos de las y los trabajadoras y trabajadores de la educación, es decir, mantenerte con contratos de corto plazo para que no tengas derechos y que termines precarizado como todo el mundo. Creo que ése no debería ser el objetivo, sino ver que los recursos del magisterio sean ejecutados de forma transparente, sin corrupción y sin mecanismos perversos dentro de los sindicatos; dicho sea de paso, duele decirlo pero en ambas alas de los sindicatos existe corrupción, que no necesariamente significa que éstos deben acabarse, pero sí deben terminarse las prácticas de corrupción dentro de los dos espacios.

Desde mi punto de vista, la reforma educativa es una forma de ejercer poder por parte del gobierno sobre el sindicato y no de transformar la educación del país; ése es el gran problema. Sí tengo una opinión al respecto, pero no nos metimos en ese tema porque nosotros somos una diputación local y, en ese sentido, con las propuestas que teníamos no podíamos cambiar en buena parte los contenidos ni el modelo. Por otro lado, también creo que este tipo de discusiones deben darse en amplitud, ya que para unos debe defenderse la reforma educativa a capa y espada y para otros debe quitarse. Nosotros no estamos en ninguno de esos dos lados, así que tomar partido nos parecía pernicioso en lo político, dado que de entrada no nos iban a escuchar. Segundo, nosotros no somos de los maniqueísmos de si es la quinta esencia o es algo terrible.

En cuanto a derechos culturales, sí vamos a trabajarlo; de hecho, lo hemos trabajado y continuamos haciéndolo. Lo que tratábamos de hacer fue impulsar un reglamento modelo para espacios culturales independientes en los municipios de Jalisco. Sin embargo, nos dimos cuenta de que en realidad los creadores independientes de Jalisco se quejaban más de que no los dejaran abrir sus espacios, y de que como centros culturales de ciertas dimensiones les pedían impuestos como se los pedían al antro más grande y redituable de Guadalajara.◊