El arte haitiano: resistencia, afirmación y riqueza cultural

La edición bilingüe (en español y francés) de Haití, historias y sueños: sociedad, arte y cultura presenta una muestra del arte haitiano a partir de las pinturas, esculturas en hierro recortado y banderas vudú que se exhibieron en una exposición organizada entre noviembre de 2012 y abril de 2013 por la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Amexid) y El Colegio de México, con apoyo del idrc de Canadá.

 

– REDACCIÓN –

 


 

Portada: La tempestad / Serge Jolimeau

Haití. Historias y sueños. Sociedad, arte y cultura
Carlos Alba Vega, Randolph Gilbert
y Gustavo Vega (eds.)
México, El Colegio de México/idrc Canadá, 2017.

 

La edición bilingüe (en español y francés) de Haití, historias y sueños: sociedad, arte y cultura presenta una muestra del arte haitiano a partir de las pinturas, esculturas en hierro recortado y banderas vudú que se exhibieron en una exposición organizada entre noviembre de 2012 y abril de 2013 por la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Amexid) y El Colegio de México, con apoyo del idrc de Canadá. El libro está organizado en cinco capítulos.

En el primero, “La exposición Haití, historias y sueños”, Raffaela Cedraschi realiza una sinopsis de la evolución de la pintura haitiana desde la década de 1940 hasta la actualidad, entreverándola con la evolución de los acontecimientos socio-históricos fundamentales en el desarrollo de Haití durante ese periodo. El texto tiene como eje seis temáticas principales —paraísos perdidos y reencontrados, el campo, la ciudad, los mercados, las mujeres, el carnaval y la música— que han tenido especial influencia en la pintura haitiana. Es a partir de dichas temáticas que la autora desarrolla un análisis del arte haitiano dentro del contexto de la historia general, la cultura y las tradiciones de la isla. En ese desarrollo se evidencia que la vida cotidiana de Haití tiene una enorme influencia en el arte originario de la isla, lo que se traduce, en efecto, en la vida hecha arte.

El capítulo “La magia del hierro recortado”, de Carlos Alba Vega, aborda el tema de una de las manifestaciones más originales, creativas y simbólicas del arte haitiano. Con materiales en extremo limitados —los barriles de hojalata destinados a contener petróleo—, más de un centenar de artistas y sus familias transforman esas materias de desecho en figuras sorprendentes. Con ello, “estos magos de la chatarra capaces de convertir la basura en hermosura”, como los calificó Galeano, consiguen expresar —desde su pionero Georges Liautaud hasta Serge Jolimeau y Gabriel Bien-Aimé, algunos de los más destacados artistas en la actualidad— el potencial de su talento creativo, generar ingresos a través de su empleo y vivir con dignidad en su terruño.

En el capítulo “Haití: la historia, la cultura y las artes”, Laënnec Hurbon examina, en el marco del gran terremoto del 12 de enero de 2010 —uno de los más grandes desastres naturales de la historia del Caribe—, el profundo vínculo que existe entre la historia y la cultura en la construcción de esta nación que es al mismo tiempo el primer país de América Latina en haber conseguido su independencia política (1804), el primero en haber abolido la esclavitud, pero también uno de los más pobres del hemisferio. Sin embargo, muestra que, a pesar de esto, el país cuenta con una de las más ricas culturas del Caribe, tanto en la pintura y la danza como en la música, la literatura oral y la creación artesanal. Laënnec Hurbon advierte que, para entender todo el alcance de la revolución haitiana, es indispensable reconocer su vínculo con una creatividad cultural excepcional creada por los esclavos negros con el fin de producir un sistema de reconocimiento: un lazo social que sirviera al mismo tiempo para encauzar las revueltas y para recuperar la memoria social de sus orígenes frente a la amnesia cultural que les imponía la administración colonial esclavista. El Vudú sería el lugar de una nueva relación con el origen, con el África perdida, mediante la reconstrucción del tiempo y del espacio que puede observarse en los dispositivos de las creencias y los rituales sobre la base del culto a los muertos: la inhumación digna de los esclavos muertos que expresaba una negación de la muerte social y ponía en contacto con los ancestros a través de divinidades africanas. La religión y las artes serán el recurso que expresará la vitalidad cultural y los primeros movimientos de rechazo. El texto de Hurbon tiende un puente entre la historia, la sociedad y la cultura haitianas para ayudarnos a entender que son fenómenos profundamente enraizados en la creación artística. Asimismo, nos muestra las contradicciones que se viven entre esta gran riqueza artística y cultural y la situación económica y política que vive Haití.

El capítulo “Sociedad, política y arte vudú, un testimonio personal” transcribe la entrevista sobre la historia y el arte del culto vudú realizada por Carlos Alba Vega y Raffaela Cedraschi a Marianne Lehmann, quien ha reunido y protege en Haití una de las mayores colecciones de objetos artísticos del culto vudú. La entrevista recoge la narración del proceso que la llevó a interesarse en la adquisición y protección de objetos de esta religión afrocaribeña en el contexto de los cambios históricos, políticos y culturales de este país.

El capítulo de Rachel Beauvoir-Dominique, “Los Bizango de Haití”, es un acercamiento sugerente —apenas esbozado— al mundo de las sociedades secretas haitianas a partir de una de ellas: los Bizango, que, como parte del vudú y como las otras, ha buscado generar un nosotros, un lazo social, una suerte de síntesis de las diferencias de diversos pueblos llevados por la fuerza a Haití, mediante la cual recuerdan y reproducen su pasado, se identifican entre sí y, por medio de ciertas prácticas, resisten ante el olvido con el que se les quiere negar su historia. También se afirman frente al otro a través de la lucha, como fue el caso durante la Revolución de Independencia y su primer rito de rebeldía en la ceremonia vudú presidida por Boukmann en el Bois Caïman en 1791, en la que juraron luchar hasta conseguir su libertad.

En síntesis, el libro presenta el arte haitiano como una fuente primordial de enseñanzas para conocer su pasado, su presente y su futuro. Busca ir más allá del folclorismo para mostrar que el arte es también una forma de resistencia, de afirmación y de riqueza cultural del pueblo haitiano porque forma parte de su historia y de sus sueños.